Fem un Museu y el cine mudo

El proyecto Fem un Museu, con 13 ediciones a su espalda, es uno, por no decir, el proyecto inclusivo de ámbito cultural más importante de Sant Cugat. Nacido y organizado en Museus Sant Cugat, es una iniciativa que pretende acercar el mundo de las artes a colectivos de personas con diversidad funcional (mayoritariamente con distintas capacidades intelectuales) y personas en riegos de exclusión social. La dinámica de esta actividad siempre ha sido la misma: se forman doce parejas (este año se ha limitado a la mitad) que están formadas por un artista local y una persona con diferente capacidad.  Su cometido es crear una obra de arte entre ambas personas con un objetivo común para todo el grupo.

 

En ediciones anteriores, Fem un Museu ha experimentado las diferentes disciplinas de arte como son la pintura, la escultura, la música... Todas ellas acompañadas de la literatura, en la que yo siempre participo muy gustosamente.  En esta decimotercera edición, que dio comienzo el pasado 26 de mayo, estamos trabajando con el arte del cine mudo. Un homenaje al cine de aquellos maravillosos años 20 del siglo pasado y un guiño a la importancia que tuvieron los soportes digitales (Instagram, Facebook…) como medio de comunicación en tiempos de confinamiento.

 

En la primera sesión se concretaron y formaron las parejas que como siempre dejaron que el azar tuviese ese honor. El reparto de las parejas es un momento mágico que por muchas ediciones que pasen, siempre me conmueve. Aunque estuviera una vida entera en Fem un Museu me seguiría sorprendiendo el entusiasmo con el que los chicos reciben a sus parejas, aunque en muchos de los casos, se han conocido unos minutos antes. Supongo que es una de las cualidades que tienen las personas con diferentes capacidades. Los chicos se entusiasman por compartir experiencias con los artistas dispuestos a aportar su gran sensibilidad.

 

La magia y el azar han sido, en esta edición, los anfitriones en el reparto de los pequeños, pero intensos guiones que cada pareja tiene que interpretar ante la cámara. Es extraordinario observar las capacidades y cualidades de estas personas en sus correspondientes actuaciones, nadie diría que es su primera vez o, por lo menos, una de sus primeras veces. Se han sumergido en su personaje con destreza y profesionalidad. Marc Quévy, profesional en creación audiovisual, ha sido el encargado de grabar los relatos basados en diversos sentimientos. Estas películas son de corta de duración, aunque de intenso contenido.  El trabajo de dramatización y coordinación está a cargo de Vera Giró, especialista en artes escénicas, que ha sabido dinamizar a los participantes mediante actividades amenas y divertidas. Se utilizan disfraces y escenarios adecuados a cada historia, pero como todavía utilizamos mascarilla por la pandemia, cada pareja ha dibujado en ella la expresión que iban a interpretar. El atrezzo y el material necesario para estas escenificaciones corre a cargo del Museus Sant Cugat.

 

Este año es diferente en muchos aspectos, ya que la pandemia ha provocado la excepcionalidad, una de las más importantes es la ausencia de la exposición final, que se podía visitar en el Museu. En contrapartida, estos cortos se podrán   visionar y compartir en las redes de Museus de Sant Cugat. 

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