Álter ego:

Rodas 

"Reflexionó unos segundos y, ante la dificultad que presentaba el parto, decidió anestesiar a mi madre. Tras hacerle un corte en la panza, primero nació la silla de ruedas y acto seguido nací yo".

Rodas toma vida por primera vez en este fragmento literario y muy pronto alcanza tanta fuerza, que saltará de mi imaginario a una realidad paralela en la que compartirá mi día a día. Rodas es una singular y tímida silla de ruedas. Es la protagonista de mi relato semi- biográfico Todo sobre mi hermana (año 2008) con el que comparto un lazo sanguíneo muy especial. Recuerdo su creación; fue tan fluida que, desde el primer instante, comprendí que ella había estado en segundo plano, pero siempre a mi lado. El relato surgió tan natural que no fui consciente de la importancia que este personaje iba a tener mi vida.

 

Aquellas personas que recibieron mi relato quedaron sorprendidas y conmovidas. Así fue como, poco a poco, me acostumbre a tenerla presente. Me convencí de que era un personaje trascendental en mi escritura. A sí mismo, pude descubrir que este relato ayudaba a aceptar las situaciones de mis lectores. El ejemplo más relevante, mis padres. Conseguí que me felicitaran con una sincera sonrisa, en vez de con el trauma de recordar el día en que me costó tanto nacer y vivir. Actualmente, se le canta el cumpleaños feliz a Rodas.

 

Un año más tarde, tuve la necesidad de rescatar a Rodas para colocarla en otro escenario muy diferente. Pensé que ella sí que podía conseguir lo que para mí era imposible. De esa manera, surgió El poeta y Rodas. Una historia surrealista y alocada donde Rodas, en su plena adolescencia, se enamora de un conocido poeta. Para conquistarlo, planea secuestrarlo de una manera muy original.

 

Cuando se levantó, Rodas no se lo pensó dos veces. Quitó los dos frenos y se lanzó en una carrera vertiginosa. Las piedrecillas que encontraba en el camino hacían que vibrar los radios y chillar los hierros de su cuerpo. El poeta cada vez estaba más cerca, ajeno a su destino. Uno de los hombres que estaba con él la vio bajar despavorida, y al pobre, del susto le saltaron los ojos de las órbitas, el bigote se le erizó como la cola de un gato malcriado... Rodas alzó un reposabrazos y agarró al poeta desprevenido, lo sentó sobre ella. Así, los dos juntos, despegaron hacia el cielo azul.

El cuento de El poeta y Rodas no ayudó del mismo modo como lo hizo Todo sobre mi hermana, pero sí que logró arrancar algunas carcajadas. Finalmente, me prometí no volver a utilizar a Rodas, ya que no la quería quemar.

En una de las ediciones de Fem un Museu, escribí doce cuentos infantiles que acompañaban a las obras creadas en cerámica por los artistas que forman este proyecto. Le di muchas vueltas para enlazar estos cuentos. Al final decidí volver a utilizar a Rodas. Creí que sería útil para que el mundo infantil se acercarse de un modo didáctico y divertido a las personas con diversidad funcional.

"Con su cámara cruzaba los ríos de un salto, trepaba a los árboles y ¡hacía carreras con Rodas!, una silla de ruedas que vivía en el pueblo. ¡Tantas fotos hizo que dentro de la cámara habitaba todo un bosque! Pero al crecer, guardó la cámara en el desván de su casa y se hizo bombero".

Gracias a Helena Minuesa, mi hada, se edita Les aventures de la Rodas, un libro (bilingüe, catalán-castellano) que a pesar de llevar mi nombre es un proyecto colectivo creado con mucho cariño. La ilustración de la portada fue creada por Nataly Aros Plaza, que con toda su dulzura, le regaló un físico a Rodas, la llenó de color, de movimiento y la vistió con la mejor de las sonrisas.

Espero que esta pequeñita Rodas ayude a que el mundo sea un poco mejor.

 

Pili Egea

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