Chupitos literarios

¿Qué es la emoción?


Pues son miles de gusanitos alineados en una precipitada marcha desde tu cerebro hasta detenerse en el corazón.


¿Qué es el miedo?


Son unos negros hilos que buscan a los alegres gusanos, los capturan formando una malla encima de sus invertebrados cuerpos, dejándolos inmóviles.


¿Qué es enamorarse?


Es la titánica lucha que mantienen los gusanitos por escaparse de los temibles hilos. Tras días de angustia, los animales se liberan de las redes, y se echa a volar con sus alas de mariposa.

De letras...

 

Yo, Pili, soy una molécula de alguna galaxia de páginas y letras perdidas. Empiezo por la A y termino en Z; soy un abecedario que se burla de la otra Pili de carne. Soy instintos, sed, rabia y ternura; fatalidad y sorpresa. Tantas cosas viven en mí que en ocasiones me olvido que soy una mujer-libro. Sí, creo que soy eso.

- Pero… ¡Y tú! -te suplico-. Dime. ¿Tú qué eres?

Blanco

Sueño que no tengo miedo a la página en blanco. Que letras, palabras y frases bailan en armonía hasta que hace una narración en concordancia con mis pensamientos, pero eso no es así. ¿Será por qué en mi cerebro tengo un desbarajuste de ideas? Es posible que así sea. Quisiera escribir algo fascinante, bello y con mensaje pero ¿qué me sale? Sólo una sucesión de grafías que se leen y no dicen nada, sólo me incordian. He oído hablar sobre las musas de la inspiración, jamás creí en ellas, ahora creo menos.

Me has pedido que escriba una experiencia personal, hoy carezco de ella. Alguien me ha vaciado por dentro, ha robado mi léxico, mi vocabulario y mi verso. Me han quitado la razón, la picardía y la pasión. Sólo puedo decir que hoy sueño que no tengo miedo al blanco de esta página. 

 

A Federico

 

Por que te dieron siete tiros, pero ninguno mato tu alma. 

Mataron tu cuerpo, pero no tu palabra.

Torturaron tu orgullo, pero no tu ser.

Tacharon tu piel pero no pudieron borrar tu nombre, Federico Garcia Lorca.

 

Nadaría mil mares sin saber nadar.

Volaría por mil cielos sin tener alas.

Andaría cientos de paisajes sin poder andar, para respirar junto a ti instantes y eternidades. ​

Amar intensamente

El manto de nieve cubrió los árboles de la soledad del bosque y los amó intensamente. Pero como todas las grandes pasiones, la nieve se deshizo rápidamente de tanto amor que les entregó.
El bosque quedó desolado, de nuevo desnudo, llorando lágrimas de amarga savia... Las tristes ramas quedaron a la espera de un amor más tranquilo; el resurgir de la cálida primavera.

 

MORIR COMO FRIDA 


Para vivir se tiene que morir. Morir lentamente. La muerte te viene en un segundo y en un segundo tu mente se fracciona en mil pedazos. En mil recuerdos. Se tiene que morir lentamente, pues el renacer es perezoso y necesita su tiempo. 


Se tiene que morir lentamente para vivir intensamente.
 

Pili Egea

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