La velocidad de las raíces

Cuentan los más viejos del lugar que en la montaña existe un hombrecillo que tiene el mismo idioma que el de los relieves de los valles, el de las piedras y el de los aullidos de los lobos. Sus pasos firmes son verdes, amarillos y marrones y tiene el crujiente sabor de las avellanas de los frondosos bosques. Y es que ese hombrecillo no conoce los límites, jamás se detiene ante los retos… Porque por sus venas fluye la más fragante de las savias y con cada atardecer se esconde para renacer con los primeros rayos de la mañana.

 

Jordi Gil Fernández es así, todo un artista esculpiendo paisajes a golpe de sueños.

 

Súpergyms y un ser que habita detrás del objetivo

 

Tuve la gran suerte de conocer a Jordi a través de un amigo común y nuestra amistad se fraguó muy lentamente en las redes sociales. Puesto que es una persona discreta e íntegra, poco conozco de su vida personal, pero sí su faceta más esencial. Soy de esas personas que no necesita conocer en profundidad para amar a otras personas y con Jordi bastaron cuatro palabras para adorarlo y saber que es un ser lleno de magia. La misma magia que desprenden las copas de los árboles al danzar con el viento.

 

La primera impresión que tuve de él fue la de un hombre con excelente cuerpo de deportista, que corre por las montañas junto a su fiel compañero. Súpergyms es un can de gran lengua rosada que trota al mismo ritmo que sus orejotas, al lado de su dueño. Ellos aparecen en unas preciosas fotografías que captan el espíritu de libertad que tiene esta singular pareja. Cuanto más lo veía escalar montañas, bajar barrancos pedregosos, sortear azules lagos con su inseparable amigo de cuatro patas, me preguntaba quién sería la persona que captaba esos momentos.

 

Más tarde, supe que Jordi Muñoz era el joven que habitaba detrás del objetivo, el profesional discreto de modales suaves y mirada bohemia. Es asombroso como fotográficamente puede llegar a ser tan grande para captar momentos únicos de Jordi Gil y Súpergyms.

 

Simplemente, detrás de un genial deportista palpita un genial fotógrafo.

La ilusión de las raíces

 

Poco puedo explicar de Jordi, el top model, el emprendedor, el socio de la revista digital Eye2magazine, el patrocinador de varias marcas deportivas, el dueño de un gimnasio, el buscador empedernido de sueños… No obstante, no necesito conocerlo para saber que su corazón es amplio y que bombea al mismo ritmo que sus pies vuelan.

 

La velocidad de las raíces de Jordi es vertiginosa y segura. Raíces porque en él conviven unos fuertes principios éticos, que todo ser humano tendría que llevar en sus genes, como la compresión, la ayuda y el respeto. La velocidad de su carrera profesional es imparable y con seguridad será exitosa en todas sus vertientes. Es la ilusión de las raíces.

 

Os invito a observar por la cerradura de la naturaleza. Veréis a un hombrecillo surmegiéndose en el relieve de un valle donde habita junto a la intrigante soledad.

 

Y cuentan los viejos del lugar que Jordi Gil Fernández no es ningún intruso de las montañas; él es el perfume que brota ligeramente por ese paisaje encantando.

 

Pili Egea 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Web de  Jordi Gil Fernández

© Fotos: Jordi Muñoz y Borja Mercader

 

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