• Pili Egea

Post cáncer infantil y caballos. 'Al paso' con la rehabilitación.


Si hay algo que nunca dejará de sorprenderme es la relación que existe entre hombre y caballo, por ello me siento en la necesidad de transmitiros un proyecto lleno de ternura y sensibilidad en el que los caballos tienen un papel fundamental. En la hípica Fundación Federica Cerdá en Sant Cugat del Vallès se está realizando un novedoso proyecto llamado Cabalgando la Vida que propone hacer veinticuatro sesiones a niños de cuatro a dieciocho años que hayan superado un cáncer y que tengan necesidad de una rehabilitación terapéutica. La idea surgió de Emilio Zegrí, presidente del Reial Club de Polo de Barcelona para dar a conocer los beneficios del caballo en su más amplio aspecto y es el mismo club el que se hace cargo de la financiación de las 24 sesiones de que consta el programa. Teresa Xipell, fisioterapeuta y pionera de la hipoterapia en nuestro país, nos explica: “pensamos en estudiar los beneficios de la Terapia Asistida con caballos (hipoterapia), en la recuperación de los niños post tratamiento del cáncer con el objetivo de mejorarles la calidad de las actividades de la vida diaria y su estado anímico”.


Este estudio clínico se lleva a cabo entre el Hospital Vall d’Hebron, Escola Universitàries Gimbernat, Asociación Española Contra el Cáncer, Real Club del Polo de Barcelona y la propia Fundación Federica Cerdá, y está

indicado a aquellos niños y/o jóvenes que han padecido un tumor cerebral y les ha quedado algún tipo de secuela. Las sesiones del proyecto Cabalgando la Vida, pretende estimular la parte más afectada del jinete como nos explica Xipell: “El estudio consta del 50% de un grupo de control y el otro 50 % de un grupo asistencial. La terapia se basa en estimular el sistema sensorial, tonificar la musculatura, potenciar sus habilidades y aumentar su autoconfianza”.


Sus beneficios se pueden comprobar en las primeras seis sesiones de terapia, en la que los niños y jóvenes muestran un cambio en su equilibrio, esquema corporal y comportamiento, pero tampoco nos podemos olvidar el lado lúdico de la actividad; una parte que es fundamental en el desarrollo del niño. Pero no todo consiste en montar, la terapia también consiste en el cepillado del animal, alimentarlo y saber ensillarlo, acciones que contribuyen a tener una mejor autoestima y sociabilidad. El caballo tiene el súper poder de equilibrarte emocionalmente. La comunicación y el vínculo que se crea con un gran animal, como es el caballo, ayuda y refuerza a lograr un mayor respeto en sí mismo.

Los caballos tienen una energía que la persona recibe positivamente y al ser un animal que no te juzga es una motivación para el niño o el joven. En las sesiones se crea un ambiente alrededor del niño, terapeuta, mozo y animal, de compenetración y seguridad que ayuda a un estado físico y emocional. Y quién sabe si quizás esos pequeños jinetes y amazonas el día de mañana son grandes campeones en el deporte ecuestre. Pero si de algo estamos convencidos es que ahora ya son campeones en la vida.


A los que nunca han tenido contacto con un caballo es complejo explicarles comportamientos o aspectos relativos a este animal. Siempre he pensado y digo que son seres mágicos, con esto no me refiero a ningún aspecto esotérico, no, me refiero a la magia innata de animales que llevan miles de años junto al hombre, creando un entendimiento y lenguaje más allá de las palabras. Los caballos tienen la facultad de transportarte a un estado íntimo, casi primitivo, que tú ignoras, ellos te acompañan a conocerte mejor. Una reflexión personal que comparto con Teresa Xipell en relación con el maravilloso proyecto Cabalgando la Vida: “Creo que perciben otras vibraciones y se comportan con gran delicadeza cuando los niños interactúan con ellos”.




© Derecho de imagen Fundación Federica Cerdà.

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